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Votar por lo mejor para Colombia y para el sector ganadero “para que la ganadería nunca se detenga”, recomendó el Presidente Ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos

“Que el voto de los ganaderos refleje nuestros intereses y expectativas”, es el llamado de José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de FEDEGÁN, a todos los ganaderos del país frente a los planteamientos del progresismo populista, al tiempo que advierte sobre los peligros por su eventual llegada a la Casa de Nariño.

Petro amenaza con “acabar con la explotación de animales en actividades turísticas, de entretenimiento y de seguridad y vigilancia” y a “reemplazar actividades comerciales con animales por otras que generen empleo…”. Así las cosas, desaparecerían las exposiciones del sector ganadero bovino y de otras especies, que generan empleo, ingresos, turismo e impuestos para los municipios y departamentos.

Expresa en otro compromiso que avanzará “en la prohibición de la exportación marítima de animales vivos”, una actividad lícita que genera ingresos a cientos de pequeños ganaderos y que este año ha tenido un importante repunte tanto en bovinos como en dólares.

Barranquilla, 14 de mayo de 2022.- En un contundente mensaje a la comunidad ganadera, el presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos FEDEGÁN, José Félix Lafaurie Rivera, pone de manifiesto las medidas de política anunciadas por el candidato del Pacto Histórico Gustavo Petro Urrego para el sector ganadero, así como los peligros que se ciernen sobre sobre esta actividad, y los efectos que entraña su aplicación para la economía en su conjunto, en caso de que llegue a gobernar a Colombia.

Advierte el dirigente gremial que las amenazas para el sector continúan desde varios flancos. Señala la alianza entre el candidato Gustavo Petro y la electa senadora y animalista Andrea Padilla, concretada con la firma de dos documentos que contienen claras amenazas contra la ganadería.

Indica que el primer “compromiso” de Petro con la “protección de los animales no humanos y la defensa de sus intereses”, incluye poner fin “a las manifestaciones culturales violentas y abusivas con animales”, lo cual daría el puntillazo final a la fiesta brava, al coleo, a las riñas de gallos, a las corralejas, entre otras manifestaciones culturales.

Petro también se compromete a “acabar con la explotación de animales en actividades turísticas, de entretenimiento y de seguridad y vigilancia” y a “reemplazar actividades comerciales con animales por otras que generen empleo…”. Esta es una clara amenaza a las ferias comerciales y exposiciones del sector ganadero bovino y de otras especies, que generan empleo, ingresos, turismo e impuestos para los municipios y departamentos.

Expresa otro compromiso en el que avanzará “en la prohibición de la exportación marítima de animales vivos”.

El segundo “compromiso”, referido al enfoque de ‘una sola salud’ “con miras a prevenir pandemias causadas por destrucción ambiental y tratos crueles contra animales”, busca mejorar “el bienestar de los animales explotados para consumo humano en toda la cadena comercial”, y con ello el sacrificio de bovinos para la alimentación humana para acabar con lo que los animalistas denominan como “genocidio animal”.

La expropiación de la propiedad rural y el instrumento para hacerlo: el Acuerdo de Escazú
El primer punto de discusión entre el gobierno Santos y los terroristas de las Farc fue la Reforma Rural Integral y, dentro de ella, el tema de la tierra, incluyendo la creación de un Fondo para la distribución gratuita de 3 millones de hectáreas, dos de cuyas fuentes son la extinción administrativa de dominio por incumplimiento de la función ecológica, y la expropiación por motivos de interés social o de utilidad pública.

Gustavo Petro ha acusado al sector ganadero de latifundismo improductivo y lo ha puesto como objetivo de grupos que reclaman “derechos y herencias ancestrales” y también de grupos ilegales, al tiempo que insiste en el cierre de las exportaciones de animales vivos. No sobra aclarar que el cierre de las exportaciones generaría una caída de precios que llevaría a la quiebra a miles de familias ganaderas en todo el país.

Y aquí entra el Acuerdo de Escazú. Explica Lafaurie Rivera que su eventual aprobación entregaría a instancias internacionales de justicia la posibilidad de intervenir en los temas de la función ecológica de la tierra, lo cual representa -en un país en el que la institucionalidad ambiental está permeada por el clientelismo corrupto y la legislación ambiental es letra muerta-, una amenaza a la legítima propiedad de la tierra.

Indica Lafaurie Rivera que los ganaderos “no podemos permitir que estas amenazas se hagan realidad”, (que) somos un gremio grande que produce carne y leche de calidad para Colombia y el mundo, con lo cual generamos empleo, riqueza y bienestar en toda la ruralidad colombiana”.
Finalmente invita a los ganaderos a votar por lo mejor para Colombia y para el sector ganadero, “para que la ganadería nunca se detenga”.

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