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Recuperar la economía y salvar empleos, no es la prioridad de todos. Por: Duván Idárraga

Los resultados macroeconómicos del primer trimestre del 2020 eran positivos, mantenían la tendencia de crecimiento que venían de 2019; alejaban posibilidades de un estancamiento y brindaban muy buenas condiciones para afianzar la recuperación económica del país. Lastimosamente, la pandemia tuvo grandes impactos en los resultados macroeconómicos los cuales tuvieron el mayor impacto negativo durante el segundo trimestre del 2020, alcanzando niveles preocupantes de desempleo de más del 20%, caída del P I B en una cifra similar; situaciones muy difíciles para el sector productivo, para los gobiernos nacional y locales y para los colombianos en general. Es importante resaltar que pese a la gravedad de las cifras, las de Colombia son de las menos malas de la región.

Las diferentes medidas adoptadas por el gobierno nacional tendientes a dar liquidez a la economía a través de múltiples subsidios para personas y empresas, condiciones favorables de crédito y brindar respaldo a través del Fondo Nacional de Garantías no fueron suficientes para evitar los impactos que acabo de mencionar. A la difícil situación personal generada por la pandemia, se adicionaron complicaciones económicas para millones de colombianos, empresarios y trabajadores.

Para julio del 2020 los resultados empezaron a tener un mejor comportamiento, se detuvo la caída del P I B y se recuperaron puestos de trabajo en virtud a las medidas de reactivación económica del gobierno nacional. Adicionalmente, en la medida que paulatinamente ingresaban en producción otros sectores económicos, especialmente el comercio, se mejoraba el ambiente de confianza (los días sin IVA, tan cuestionados por algunos, tuvieron un efecto muy importante para dinamizar el país; las ventas fueron especialmente significativas y movieron positivamente la economía) lo que repercutió en que los resultados a junio fueran esperanzadores, con la expectativa de que se siguieran fortaleciendo en el resto del año una vez reingresaran el resto de sectores de la producción.

El gobierno nacional ha continuado con medidas para reactivar la economía cómo mantener los beneficios a las empresas durante el resto del año e incluso durante el año 2021, la entrega de importantes obras de infraestructura como el túnel de la línea (de gran impacto para la economía), avances significativos de otras obras 4 G, políticas tendientes a dinamizar el sector hipotecario con beneficios para que la clase media acceda a financiación de vivienda (recordemos que el sector de obras públicas y vivienda son altamente generadores de empleo), alianzas con gobiernos extranjeros para buscar inversión (Noruega us$1.000 millones, Estados Unidos us$250 millones para inversiones el primero y préstamos para pequeños negocios y hogares en Colombia) procurando continuar el proceso de recuperación económica en lo que resta del año y buscar mejores perspectivas para 2021.

Por otro lado, buscando destruir el aparato productivo volvieron las marchas y movilizaciones que terminan en terrorismo, destrucción de la infraestructura de establecimientos públicos y privados y lo más importante, afectando la confianza de los colombianos. A la cabeza de este perverso movimiento se encuentra el Señor de la Bolsa y sus aliados. No son los únicos. La alcaldesa de Bogotá contribuye efectivamente a esa parálisis manteniendo las medidas represivas en la movilización pero autorizando marchas casi a diario; restringe la apertura de establecimientos de comercio y de otros sectores, limita la movilidad (mantiene pico y cedula y aumentó pico y placa los sábados). Con ello no solo afecta a Bogotá, también al país dada la enorme contribución que tiene esta ciudad en el Producto Interno Bruto. La pérdida de empleos de estas decisiones y acciones es significativa.

Tampoco puedo dejar de mencionar la mezquindad de algunos que cuestionan el préstamo del gobierno por us$350 millones para salvar a Avianca y con ello al menos 14.000 empleos directos (gran parte colombianos) y otros 500.000 a nivel nacional que corresponden a todos los sectores que interactúan con la aerolínea (trasportadores, hoteles, agencias de viajes, atracciones turísticas, etc.). Adicionalmente, sin considerar que mueve casi el 40% de la carga y el 50% de pasajeros; tampoco que países como Alemania y Francia han hecho lo propio con aerolíneas locales.

Mientras el gobierno nacional, los colombianos de bien y el sector privado buscan retomar la senda de crecimiento, recuperar empleos y con ello capacidad adquisitiva que redunde en mejoras para el PIB; la izquierda y sus aliados actúan con toda intención de paralizar el país, destruir el aparato productivo, generar zozobra, odio, malestar y desempleo; es lo que sirve a sus perversos propósitos.

EL COLMO 1: La alcaldesa de Bogota habría incurrido en sobre costos de hasta el 80% en el montaje del hospital de Corferias, mediante contratos a dedo y sin estudio de mercado. Ello, según denuncia en el Concejo de Bogotá.  NO HAY DERECHO.

EL COLMO 2: Cínico y desvergonzado el ex vicepresidente de Santos German Vargas Lleras (el copiloto Dormido) al cuestionar al Presidente Duque por haber terminado en dos años El Túnel de la Línea, una obra que el gobierno Santos (con Vargas LL a la cabeza en temas de infraestructura) no pudo terminar en 8 años. NO HAY DERECHO

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