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Qué ganaron y qué perdimos con la Constituyente del 1991. No celebro sus 30 años. Por: Luis Gabriel Carrillo Navas

“Si las leyes blindan injusticias y la Constitución existente no reacciona, es necesario una nueva Constitución más fuerte, que combata la injusticia”

No celebró los 30 años de nuestra Ley Fundamental, Carta Magna o Constitución Política de 1991 y antes que lleguen los revisionistas a decir lo primero que se les ocurra, esto no significa que pretenda derogarla en principio, créanme estamos mejor con la Constitución de 1991, que su antecesora la de 1886. Pero por ello, no significa que endiose nuestra actual Constitución.

Cuando decidí escribir estas palabras, qué hemos ganado y perdido con la Constitución de 1991. Advertí que no celebraba 30 años de la Carta Política porque se quedó en el papel, todo el mundo la utiliza, alega defenderla, la invoca, pero sólo para sus intereses personales, políticos, electorales, los de la izquierda, los terroristas y la delincuencia. Tal vez fue el mejor catálogo de derechos de la historia, pero la realidad es otra después de 3 décadas.

  • La Constitución de 1991, no representa a los ciudadanos, porque ellos mismos ni siquiera la leen, no la conocen y sólo acuden a ella cuando les conviene principalmente en la defensa de sus garantías, si las personas dejaran un poco de ver novelas, realitys shows #fakeNews  de canales Pro paro como Caracol, estar metido en redes sociales, creyendo lo primero que cualquier estúpido, sectario, influencers diga, sin corroborar y en cambio la leyeran tendría la posibilidad de “exigir más y criticar menos”.
  • La acción de tutela la gran bandera que tenía esta ley fundamental se está desvaneciendo y no es por culpa de los ciudadanos, sino de la administración de justicia que alegando congestión judicial y más en virtualidad NIEGA LAS ACCIONES DE TUTELA POR NEGAR, los operadores judiciales, ya no leen demandas tutelas, tienen formatos para negar hasta el derecho de petición, el de la salud y el debido proceso, ya no se realizan los derechos fundamentales, así el accionante tenga la razón, si observáramos estadísticas antes y después del inicio de la pandemia hasta la fecha por cada 1000 tutelas presentadas se concede 1, es más, los juzgados consideran indeseable la tutela, así no le digan públicamente porque no los deja trabajar en lo que compete a su jurisdicción y con la excusa del covid- 19 están imponiendo una dictadura de facto, “donde no niegan las tutelas con argumentos, sino por el número de renglones.”
  • Ganamos la Corte Constitucional, pero perdimos que fuera la guardiana de la Constitución Política, las primeros integrantes de esta corte entre 1992 a 2000 defendían esa Carta Magna como debe ser, los de ahora sólo legislan, aprobaron un narco acuerdo, la #FalsaPaz de Santos y la #PazDeVersalles de las Farc, enterraron el artículo 44 de la Constitución el que defendía los niños, porque ahora y en contubernio con la Jep prevalecen los derechos de las Farc, enterrando el genocidio y delitos de lesa humanidad, no es culpa de la institución Corte Constitucional sino de los magistrados que ocupan esa dignidad, el aborto, la dosis personal, la fumigación de cultivos ilícitos, limitar a la fuerza pública hasta el punto que no se pueda defender, es una corte política no jurídica y si sube a la izquierda al poder, observare como aprobaran el aumento del período presidencial, la relección inmediata e indefinida, la represión al derecho de libertad de expresión, opinión y pensamiento hasta en redes, el cercenamiento de los derechos de la educación a favor de la ideología de género, el adoctrinamiento de la zurda, la legalización de fraude electoral que se prepara para 2022, #OjoConEl2022, muchos dirán que exagero, para nada este plan esta fríamente calculado si no hacemos nada seremos otra Venezuela, Cuba o Nicaragua.
  • Es triste cómo han cogido nuestra Ley Fundamental, en la cual los mecanismos de participación ciudadana son letra muerta, referendos, plebiscitos, consultas populares, sólo obedecen a intereses electorales cercenados con la excusa del contagio de la pandemia o son negocios como hacen con el voto en blanco.
  • Se ha blindado como nunca al Congreso de la República, del cual no esperemos que se auto reforme, que cada vez quiere aumentar el número de sus miembros para tener más clientela, aquí no importa el espectro político o si eres de izquierda, derecha, liberal, conservador, comunista, progresista o terrorista, todos quieren una tajada, un Congreso cada vez más lejos de los ciudadanos, y más para sus intereses insanos sólo buscando prebendas, fashionismo, que por cualquier titular se vende a la prensa, ya son pocos los dignos representantes del pueblo y eso se replica por igual a asambleas, concejos y JAL hablan de austeridad en pandemia, pero enseguida con cualquier excusa quieren más poder.
  • El Derecho del libre desarrollo de la personalidad consagrado en nuestro artículo 16 de la Constitución Política que tanto defendía mi profesor Carlos Gaviria Díaz se convirtió en una patente de corso, para que los ciudadanos y especialmente la izquierda política hagan lo que se le dé la gana, frente a la institucionalidad, la autoridad, la fuerza pública y los colombianos que pensamos distinto a los progresistas a fin de encubrir la destrucción, el saqueo, la matanza de bebés colombianos y miembros de la fuerza pública, en paros y marchas, no se trata de legitimar la defensa o reivindicación de derechos es hacer campaña política e imponer lo más probable una dictadura en los próximos años.
  • La creación de partidos y movimientos políticos, comprendí dos cosas: la primera que para hacer una fuerza política se necesita billete, pues puedes agotar todos los requisitos contemplados en la ley y Constitución, pero debes asegurar con una caución, de varios miles de millones de pesos, con la excusa que tu propuesta sea seria, incluso la recolección de firmas se vuelve en sí un negocio; la segunda, que puede haber muchos colombianos que quisieran participar en política y cambiar el país, pero los avales de los partidos para ser candidato nacional, regional o local es sólo negocio, las convicciones políticas son lo de menos.

Las conclusiones son claras, la Constitución Política de 1991, se quedó en el papel, el problema no es de las instituciones sino de quienes deben aplicarla en todas las Ramas del Poder Público pues desconocen y son más indiferentes con el ciudadano, sólo apoya y es el caldo de cultivo para imponer una dictadura de izquierda en 2022 y posiblemente la tutela, la libertad de expresión, de opinión, de locomoción, de defender sus derechos, ya sean sólo palabras. Por ello no celebro 30 años de una Constitución agonizante, apuñalada y vampirizada, por los mismos que juraron defenderla. “Si las leyes blindan injusticias y la Constitución existente no reacciona, es necesario una nueva Constitución más fuerte, que combata la injusticia” LGCN

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