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¿Lista cerrada o abierta? Por: Miller Soto

miller-sotoPróximas a cerrarse las posibilidades de que los partidos políticos en Colombia decidan si las listas al Congreso que inscribirán para las elecciones de marzo, sean abiertas o cerradas, el partido Centro Democrático, el más grande del país, parece haber optado por lista abierta a Senado a diferencia del esquema utilizado en las elecciones del 2014. En torno a dicha decisión, han surgido argumentos a favor y en contra de uno y otro esquema, nutriendo un debate que se hace cada vez más interesante, incluso, con miras a futuras reformas políticas.

Advirtiendo que me inclino a pensar que la lista abierta es más consecuente con la noción de democracia participativa, pero considerando la innumerable cantidad de razonamientos que han expresado quienes se oponen a ella, me permito -a continuación- hacer un ejercicio, más que académico, provocador, a fin de sintetizar en una sola columna, los argumentos circunscritos al caso Centro Democrático y a sus actuales circunstancias:

Por la lista cerrada:

Aunque algunos pretendan insinuar que la razón por la que los senadores de Centro Democrático defienden la lista cerrada, se soporta en flojera, tacañería, miedo o comodidad, creo que eso es trivializar el importante papel que estos congresistas han desempeñado durante sus años como parlamentarios. Si hay algo de lo que estas personas se han hecho merecedores, es de respeto. Sus argumentos merecen ser analizados con atención. Al leer a profesionales tan destacados como Iván Cancino en su columna del sábado, y a Senadores como José Obdulio Gaviria o Jaime Amín, entre otros, es imposible controvertir las ventajas inherentes a un esquema que garantiza cohesión, unidad de cuerpo y disciplina. Es indiscutible que la fórmula escogida por Centro Democrático para el actual periodo constitucional, contribuyó en el robustecimiento de una bancada coherente cuya constancia y trabajo enriquecieron de forma admirable el debate parlamentario. Por otro lado, considerando los altos costos en los que incurre cualquier candidato a cualquier corporación pública en Colombia, no deja de ser una ventaja que le aporta a la decencia del ejercicio político, la llegada de hombres y mujeres que trabajarán bien remunerados y sin la eventual preocupación de recuperar lo invertido. Esta eventualidad, que no es una regla aplicable en todos los casos, le hace un enorme daño al país. Finalmente, desde el punto de vista electoral, hay una verdad de a puño que desafortunadamente no admite una proyección cuantitativa; esto es, la facilidad con la que cuenta el elector a la hora del sufragio, pues, a diferencia del otro esquema, basta marcar el símbolo del partido sin tener que disponerse a buscar el candidato de su preferencia. Esto, definitivamente, sí constituye una ventaja que ha de verse reflejada en el resultado final.

Por la lista abierta:

Hablar de lista abierta es referirnos a aquello a lo que más estamos acostumbrados. Prácticamente todos los partidos en Colombia, optan por esta modalidad, precisamente, porque a través de ella es que estos se nutren de votos que individualmente aportan los candidatos. Este esquema, que sería absolutamente inédito para el Centro Democrático en lo que concierne a Senado, también tiene sus ventajas. Partiendo del presupuesto de que el Presidente Uribe obtendrá un número tan significativo de votos que superará con creces la sumatoria de los demás candidatos de la lista, la competencia en la que ellos entrarán puede constituir un elemento clave para la obtención de mayores apoyos. Así mismo, no se puede negar que la apertura de la lista le concede a la ciudadanía la posibilidad de influir en el orden de entrada de sus componentes; lo que, sin duda alguna, le otorga un cariz de justicia electoral. El voto es un mecanismo de participación democrática en el que el ciudadano debe ser el verdadero protagonista, y la lista abierta, a diferencia de la cerrada, acerca más a los futuros senadores con el pueblo.

En fin, aunque la discusión en relación con las ventajas y las desventajas de una u otra fórmula seguirá abierta, creo que la decisión del Presidente Álvaro Uribe, fue una decisión acertada y generosa en la medida en que, por un lado, le da la oportunidad a la ciudadanía de determinar el orden de ingreso al Senado, y por el otro, se despoja de vanidades al darle la oportunidad a nuevos liderazgos de acercarse a las bases mediante una sana competencia democrática.

En todo caso -y esto siento la urgente necesidad de advertirlo- la lista abierta debe ser abierta. Inscribir 50 candidatos a pesar de haber logrado una preinscripción que superó los 170, es negarse la posibilidad de obtener más votos, y por ende, más curules, pues las ventajas de una lista abierta sólo se materializan cuando esta, es abierta de verdad.

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