COSTA NOTICIAS

La muerte toca nuestras puertas. Por: Jairo Eduardo Soto Molina*

La muerte no es la mayor pérdida en la vida

La mayor pérdida es la que muere

Mientras vivimos dentro de nosotros

Norman Cousins

Hace más más un año ocurrió un suceso inesperado algo que estaba pasando lejos de nosotros que nadie jamás imaginó que cambiarían nuestras vidas, hasta que llegó el día en el que todo se detuvo el 17 de marzo de 2020 se declara pandemia a través del Decreto 417 del 17 de marzo del 2020. Por el cual se declara un Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica en todo el Territorio Nacional. El COVID-19. ESTABA ENTRE NOOTROS. Cuatro días después el 21 de marzo de 2020. El Ministerio de Salud y Protección Social confirma el primer fallecimiento por COVID-19 en Colombia. Las autoridades sanitarias confirman que paciente de Cartagena falleció por coronavirus. Se trata de un hombre de 58 años que trabajaba como taxista en Cartagena.  El pasado 4 de marzo trasportó en su vehículo a turistas italianos, y dos días después presentó los primeros síntomas de tos con expectoración, fiebre y dificultad respiratoria. Era un ciudadano con hipertensión y diabetes no tratadas.

Posteriormente, Se suspenden las clases a nivel nacional la gente comienza a protegerse y tiempo más tarde aparece en las noticias de lo terrible de esta infección mortal, la cual hizo que todos tuviéramos mucho miedo las clínicas y hospitales empiezan a llenarse de pacientes a pesar del distanciamiento social y sigue la tragedia y toca a nuestra alma Mater y ya no sabemos a cuantos de nosotros se ha llevado el terrible virus. Pero hoy se lleva a un gran amigo, leal transparente y sincero, frentero como yo tropero que tuvo una gran vocación por la investigación y alta pertinencia institucional como lo fue Luis Carlos Gutiérrez Cadena. Una gran perdida porque sin duda fue el mejor investigador al interior de nuestra universidad. Todos saben la gran amistad que me unió a Lucho como cariñosamente le decíamos Erick Ahumada, quien fuera testigo de largas horas de dialogo sobre el quehacer universitario que sosteníamos, Jorge Trilleras, Alberto Moreno, Los hermanos Roberto y Carlos García, Iván Valencia, en fin…Pero como lo exprese en mi WhatsApp anoche “No muere quien deja sembrada la semilla. Quien deja huella, quien deja amigos. Te nos adelantaste hermano querido, tengo la certeza que Dios en estos momentos te está abrazando, como un hijo noble. Dejas un profundo vacío en la Universidad del atlántico. Te vamos a extrañar el resto de vida.

No obstante que este virus nos ha enseñado la fragilidad de la vida, que no somos imprescindibles, que todo lo que tenemos puede evadirse en cualquier momento y que lo único que puede hacernos salir de esta es unirnos. Unirnos sin importar la raza, el sexo, la religión o las ideas políticas. Unirnos como personas. Cuidarnos como humanidad», reflexiona.

Esto se lo digo al grupo de los 8, no el de los países sino “la oposición” que tiene José Rodolfo Henao Gil, en la rectoría no pasan de ser ocho y todos saben quiénes son comandados por tres consejeros en especial uno que es directivo impulsando a un ser perturbado, sociópata, especialista de la maledicencia y el pasquín que hasta ayer no cesan de enviar videos, caricaturas, y toda clase de oprobios y bajezas de diversa índole creyéndose puros cuando todos sabemos quienes han sido en la historia de la Universidad del Atlántico. El “profesor” Coley quien cada día se parece a Homero Simpson en lo torpe, imbécil e indelicado, carente de modales y buenas costumbres. una mente enferma y adicta no solo a la droga sino también al poder. Los 8 no aguantan una prueba psiquiátrica porque los meten a un manicomio por su insanidad. Nada les prospera porque llevan de compañero al mal, la frustración y la amargura. Seres infelices que desean que los demás seamos como ellos. Pobres mentes enfermas agazapados cual hienas detrás de la carroña. Todos me preguntan por el WhatsApp que no le ha dado el rector a Coley para que esté así de furibundo como cuando la época de Ana Sofía. Les respondo resumidamente: quería que el rector lo jubilara con el 100% de su salario y por eso quería llegar al superior. Ante mi amenaza de divulgar lo que finalmente divulgué, porque este ser despreciable, a quien, si le caben todos los diminutivos, no cumple acuerdos e irrespeta a todo el mundo. De lo anterior fue testigo el profesor Cristóbal Arteta quien intercedió por el ante mí en múltiples ocasiones.  El libro que mostraba con orgullo de “tres ensayos de García Márquez era un refrito con 169 coincidencias y 86% de plagio. Le cambio el libro del rector: “Una guía para entrenar el pensamiento científico: ciencia, investigación y educación que en días pasado compartí la reseña del científico social alexander Stefanell, docente investigador nada menos que de la Universidad de Leeds. Los 11 libros molidos no dan una cuartilla de este libro estoy seguro. Su libro cátedra universitaria tiene hasta links de wiki pedía figúrense ustedes. Pero ¿qué se puede esperar de un ser depreciable que se defecó en la tienda de la esquina suroccidental de la carrera 43 con 48 frente a la policía y una frutera y diagonal a Comfamilar?

Que siga publicando en Pepe comenta, su primo porque ahí no lo leen ni su mamá ni su abuelita por razones obvias. Sus escritos van a tener que hacer un rollo y guárdaselos bien dentro de su ser porque nadie los lee. En mi pasado escrito que titulé “La Estupidez humana”. solicité que quien no quisiera mis correos me lo dijera solo un profesor lo hizo previa omisión de ciertas personas que supongo les desagrada que yo se los envíe a ellos. Pero lo luego salen a buscar lo que Jairo les dice a quiénes son felices leyéndome. Solicito total respaldo al actual rector José Rodolfo Henao Gil quien ha llegado como la tabla de salvamento para impedir que los cacos del presupuesto se terminen de robar la Universidad del Atlántico. Los verdaderos corruptos son ellos y señalan y acusan de fraude y ellos si han sido un fraude total, inclusive para sus vidas y familias. Nada les prosperará, estoy seguro, en la Universidad todos los tienen identificados. Mandan “comunicados de docentes y estos los desmienten. Mandan comunicados a nombre de los estudiantes y también los desmienten. No haya que hacer. Pero de una cosa pueden estar seguros es que sus pasquines no me ofenden. Porque mi ofensa depende de mi y no de ellos. Yo cuido mi conciencia, que gracias a Dios la tengo bien desarrollada y ellos no va a ser quienes construyan mi reputación. Esta la confirman más de 2.000 intelectuales que leen mis artículos y que me citan no esta manada de cerdos, o jauría de hienas. Para reflexionar: El infierno es donde no hay esperanza. La esperanza nos da aliento de seguir, por el anhelo de encontrar la vida.

*Profesor investigador titular de tiempo completo 1279 (80)

Doctor en ciencias Humanas

Par evaluador reconocido por Minciencias y MEN.

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