COLUMNISTAS, ECONOMICAS

La liga B es la nueva apuesta de la industria petrolera. Por: Carlos Alberto Leal Niño*

*Presidente de la Junta Directiva de Acipet

carlos-alberto-lealColombia en la búsqueda de un impulso a su economía mediante estrategias de atracción a nuevos inversionistas, diseña nuevos esquemas de participación en el sector petrolero, como es el caso de la “Liga B” denominada por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), conformada por las compañías de E&P emergentes junior y de tamaño mediano (SMEs o Pymes), a las cuales se busca darles oportunidad de participar en proyectos de exploración y producción de hidrocarburos.

Como miembro de la OCDE, el país ha venido adoptando iniciativas que tienen que ver con cómo las Pymes pueden ser parte integral del aparato productivo de manera eficiente y apoyar su crecimiento, reduciendo la inequidad y asegurando que los beneficios sean compartidos y no queden en solo unos cuantos.

El país tiene muchos campos marginales e inactivos que, por su ubicación, o baja producción y/o reservas, no son atractivos para las grandes operadoras. Se estima que existen alrededor de 400 de estos activos que se catalogan como del tipo Emergency Junior con tasas de producción entre 1 y 999 BPD. Y estos campos están regados por la geografía nacional en cuencas del Valle Superior, Medio e inferior del Magdalena, Catatumbo, Putumayo y los Llanos Orientales, entre otras.

Los estándares han limitado la participación de las pymes en la industria; las condiciones actuales para entrar a ofertar por las oportunidades de E&P en el país obliga a que las empresas deban contar con mínimo dos mil barriles diarios de producción, dos millones de barriles de reservas, 20 millones de dólares de patrimonio, y haber realizado actividades operativas en los últimos dos o tres años anteriores a la celebración de un contrato. Esto deja por fuera a muchas empresas locales e inversionistas que tienen experiencia y capital.

La creación de la liga B a través de condiciones de participación a las cuales puedan acceder las pymes, busca mayor inclusión, inversión y nuevas reservas al portafolio actual de Colombia, el cual tiene fecha de vencimiento: 6,3 años para el crudo y 9,4 años para el gas.

Para revertir esta situación debemos echar mano de las iniciativas en offshore, los nuevos contratos E&P (16  contratos por US2,172 millones), de los yacimientos no convencionales, y es necesario abrir las puertas a las pymes para reactivar campos productores; por esto, la ANH evalúa la posibilidad de adjudicarles entre 200 a 400 campos petroleros, cuya producción es inferior a 400 barriles de petróleo por día.

La ANH estima que la inversión que deberán hacer las pymes, para la adjudicación de los campos es del orden de los 6 a 15 millones de dólares. Estos campos marginales pueden pasar a una producción entre 800 a 1.000 barriles por día lo cual representaría en su totalidad un aporte de 40 a 50 mil barriles diarios.

Sin embargo, el llamado a la ANH es el de tener cautela con las compañías a las cuales asigne estos activos. Son conocidos varios casos en los que compañías han entrado a operar campos sin ningún tipo de garantías financieras y han dejado grandes deudas a compañías de servicios y proveedores.

Aunque las condiciones sean favorables para que las pymes puedan participar, también es necesario un control exigente sobre el tipo de compañía, sus capitales y socios, para tener la certeza que son empresas que cuentan con la idoneidad, evitando así que a la industria la ataquen flagelos de corrupción, llevándonos a escenarios donde resulte más dañina la cura que la enfermedad.

1 septiembre, 2019

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