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La eliminación de la ley de garantías es fomentar el clientelismo, la corrupción y las maquinarias de cualquier espectro político. Por Luis Gabriel Carrillo Navas

“La transparencia en la toma de decisiones, es la que a los políticos les escasea y al pueblo les sobra” LGCN

En una democracia las leyes no pueden ser perfectas, ni blindadas, ni debatidas a la carrera o la ligera para su expedición o derogación. No necesitamos leyes rápidas, sino eficaces y eficientes para el pueblo.

Es un grave error la eliminación en todo o en parte de la ley 996 de 2005 o conocida como ley de garantías, es quitar una armadura contra el clientelismo, la mermelada (corrupción) y las maquinarías de cualquier espectro político sea de izquierda, derecha o centro, para que estos no utilicen los recursos públicos precisamente para hacer campaña política.

Un recorderis de estos conceptos que menciono, para lo cual cito la Real Academia de la Lengua, pues no podemos permitir el Clientelismo que es la “práctica política de obtención y mantenimiento del poder asegurándose de fidelidades a cambio de favores y servicios” es la compra de conciencia por políticos; la corrupción “Comportamiento consistente en el soborno, ofrecimiento o promesa a otra persona que ostenta cargos públicos, o a personas privadas, a los efectos de obtener ventajas o beneficios contrarios a la legalidad o que sean de naturaleza defraudatoria.La corrupción es el Cáncer de la Democracia” LGCN

La Ley de Garantías prohibía a los alcaldes, gobernadores, secretarios, gerentes y directores de Entidades Estatales del orden municipal, departamental y distrital celebrar convenios interadministrativos para ejecutar recursos públicos durante los cuatro (4) meses anteriores a cualquier elección. Una medida sana, correcta, pulcra y decente, más en un país en el cual fenómenos dañinos a la democracia utilizan nuestros dineros públicos para beneficios de unos pocos y casos de ello es lo que hemos visto. “La corrupción es el primer acto de discriminación y exclusión del pueblo” LGCN

Para nadie es un secreto que de la contratación pública sacan sus mejores dividendos los políticos, corruptos y clientelistas para otros fines y con esta derogación tan cerca a las elecciones es una cachetada al pueblo, pues les brinda una patente de corso para ser corsarios en la democracia y las elecciones para que hagan y deshagan, pues con promesas electorales logren ser elegidos y reelegidos, no por un programa político, sino por la plata de sus bolsillos. “Mientras se inculque “que hecha la ley hecha la trampa, la corrupción será intocable” LGCN

A dónde quedaron los fines que propuso la ley de garantías en su exposición de motivos sobre la defensa de la planeación, transparencia, igualdad y responsabilidad, con el fin de que prevalezca y se garantice ante todo la democracia participativa, una ley que frenó el avance de las malas prácticas políticas y especialmente la corrupción.

Por consiguiente, la excusa del Ministerio de Hacienda que es para reactivar la economía por culpa de la pandemia es una falacia, pues el ministro no puede dar garantías que la inversión vaya a donde se necesita y más aún a menos de 5 meses de una campaña electoral tan polarizada. Con la excusa del Covid-19 torpedearon las revocatorias del mandato, los mecanismos de participación ciudadana, los congresistas los blindaron para que hicieran lo que se les diera la gana y hasta las promesas con los bancos para préstamos y refinanciación de deudas al pequeño y mediano propietario fueron mentiras.

Esta ley debe ser defendida por todos los colombianos garantizó y/o garantizaba que la contratación estatal y los recursos públicos asociados, se les protegiera en los ciclos electorales y que estos recursos no se utilizaran para generar presiones o persuasiones en la contienda electoral. Se acordarán de mí que les tocará reimplantarla.

Llama la atención cuánto se demoró en adoptar la ley de garantías sus debates en el Congreso, los ajustes que debió hacerse, para que se derogue en un debate corto sin transparencia de cara de la ciudadanía, no nos parece y envía un mensaje de manera pésima en materia electoral, que los recursos públicos de los alcaldes Jorge Iván Ospina, Daniel Quintero Calle y Claudia López terminen en manos de los verdes y petristas, o que varones electorales de los partidos tradicionales, de centro o derecha utilicen esos dineros para su beneficio.

Mi opinión no obliga a nadie, pero mi función es defender al pueblo de aquello que tanto daño le ha hecho a la democracia: clientelismo y corrupción La lucha contra la Corrupción no es una cuestión de política, es de valores y principios” LGCN

Como conclusión decepciónate y lo mencioné de qué se trataba la inconveniencia política y que más inconveniente derogar esta norma ad portas de una elección regional y presidencial y ni el Ministerio de Hacienda, ni la Registraduría Nacional del Estado Civil, ni la Procuraduría General de la Nación, ni la Contraloría General de la Nación brindan ninguna garantía de aquello que existía y fue derogado. “La corrupción es como el Parkinson inmoviliza las ganas de luchar, es como el Alzheimer borra del pueblo la justicia y la memoria, y como el cáncer de manera silenciosa consume lentamente nuestra libertad” LGCN

No tengo nada más que decir colombianos, el Congreso de la República cometió un error tan cerca de la época electoral que ojalá no nos vaya a pesar.

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