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La CIDH de la OEA no brindó recomendaciones sino órdenes. Injerencia extranjera en Colombia. Por: LGCN

“Frente a las protestas y manifestaciones, es muy fácil exigirle a los Estados y gobiernos todo tipo de responsabilidades, incluso de aquellas situaciones de las cuales no son responsables, es la doble moral de los entes multilaterales”

Leí y volví a leer el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y me abrumó no por las supuestas violaciones de los DDHH en sus 64 páginas por parte de la Policía, el Esmad y el Estado Colombiano, sino porque blinda a los vándalos, ya no se les puede decir que están camuflados entre manifestantes, sino que hacen parte de ellos. Aquí un análisis del sesgo del organismo multilateral que le copia a la ONU en su intromisión. Veamos:

  • Lo rendido se denomina “Informe de Temblores ONG, Indepaz y Paiis a la CIDH sobre la violación sistemática de la Convención Americana y los alcances jurisprudenciales de la Corte IDH con respecto al uso de la fuerza pública contra la sociedad civil en Colombia, en el marco de las protestas acontecidas entre el 28 de abril y el 31 de mayo de 2021” Pero saben no puedo entrar a reconocer entidades “Temblores ONG, Indepaz y Paiis”  de esas tres entidades no se hace referencia de lo que son,  de dónde viene su reconocimiento por lo menos jurídico, quiénes la dirigen o la encabeza, y si algo sé como abogado es que me demuestran quién es mi contraparte o así no juego, cualquiera puede hacer ONG de papel, cualquiera puede autonombrarse líder social y el comité de paro tiene un interés político en la protesta denominada social que va más allá de le reivindicación de derechos, si no pregúntele al expresidente de Fecode  Néstor Alarcón y que la CIDH  y las ONGS  precitadas omiten eso habilidosamente.
  • No refiere nada el informe al contagio de la pandemia por Covid 19 en razón de las protestas entre marchas, bloqueos y saqueos, osea para una cosa sí se exige el distanciamiento social, las medidas de protección y para otras no. ¡Vaya,! ¡vaya!, ¡vaya!
  • Al indicar la CIDH que ninguna modalidad de protesta puede prohibirse está creando una línea llena de niebla y penumbra en la cual crea una patente de corso para que vándalos, saqueadores y delincuencia hagan de las suyas incluso armados.
  • No señala nada sobre la vandalización de la propiedad privada y pública y el patrimonio histórico, es decir, que si quiero hacer un campamento de protesta a la sede de la CIDH en San José de Costa Rica porque es mi derecho de protesta contra ellos, es súper Kool, como ustedes autorizan la ocupación como una forma de protestar. ¡qué maravilla!
  • No es una recomendación CIDH, es una orden exigirle a la fuerza pública el no uso de armas no letales, pero no le exige al comité de paro ni a sus promotores o debería decir instigadores en el Congreso de la República que los protestantes no acudan a las vías de hecho, ni a la violencia, ni como exhorto.
  • No recomienda, impone que se haga una nueva normatividad y resalto la palabra que dijeron robusta para la vigilancia, el control, el establecimiento de protocolos a la fuerza pública y a los manifestantes y autonombrado comité de paro no se les dice ni una coma.
  • No se recomienda, se impone que se creen organismos imparciales e independientes para investigar a la fuerza pública, desconociendo la labor de la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo, sólo les faltó que fueran los manifestantes los que fueran juez, jurado y verdugo frente a los miembros de la fuerza pública.
  • Se señala que se debe garantizar el derecho de la protesta y los derechos humanos de los manifestantes, pero el informe en nada ni por asomo indica sobre los derechos humanos de los miembros de la fuerza pública, ni de las personas que no participan en los paros  y a los cuales sus garantías de locomoción, trabajo, subsistencia, alimentación, propiedad privada, y de salud que les afectaron. La CIDH sólo mira una cara de la moneda.
  • Indica la ambigüedad de las órdenes y manejo de la protesta por parte de las autoridades locales, pero guarda hermético silencio, ni hace mención de la inacción, ineptitud, dejadez y hasta complicidad de autoridades locales como Claudia López (Bogotá) Daniel Quintero Calle (Medellín) y Jorge Iván Ospina (Cali).
  • No es una recomendación, es una exigencia de establecer unas normas al gusto de la CIDH de la OEA, desconociendo la soberanía del Estado.
  • La relación de las supuestas víctimas de la fuerza pública de sus derechos humanos resulta ambigua, no se identifican ni individualizan, cualquiera podría alegar ser víctima sin corroborar la existencia de los hechos, sólo versión de oídas, y que desconoce las investigaciones realizadas por el propio Estado Colombiano o sea a la CIDH nada le sirve. No se determina ni siquiera si tienen antecedentes penales o requerimientos judiciales, es decir, protejamos al delincuente su derecho no a la protesta sino el trabajo.
  • Hace una labor de prejuzgamiento, en la cual las violaciones de derechos humanos ya se dan por sentadas, incluso con responsables por parte de la CIDH y desconoce la investigación que se debe adelantar, la individualización e identificación de los agresores, olvida que una cosa es la responsabilidad penal, es individual  en cada caso particular y concreto y otra cosa es la responsabilidad del Estado, que ambas se debe establecer judicialmente;  es decir, se saltaron todas las etapas de investigación, acusación, juicio y sentencia y ya somos responsables porque el organismo multilateral así lo dijo. ¡ósea de malas!
  • Omite el informe todas las acciones del comité de paro, de los vándalos, saqueadores que se camuflan entre manifestantes, marchas y bloqueos, los daños, amenazas y zozobra no fue un estallido social, es un estallido terrorista, para instaurar bajo amenaza un gobierno en 2022, de corte zurdo.
  • Insinúa que se evacuen estaciones de policías, Cais dizque porque lo asevera, sin pruebas, son centro de tortura, y por ellos los vándalos y saqueadores, hagan lo que se les dé la gana. El mismo informe que le hicieron a Chile le calcaron a Colombia, y como dice la legión chilena ¡que huevada! ¡que mentira!

Conclusión: Convirtieron un informe, sesgado, parcializado, realizado en completa informalidad, asegurando responsabilidades sin investigación, omitió que bebés fallecieron por los bloqueos, que se afectó la potabilización del agua, la entrega de alimentos a ciudades, llevar las vacunas y hasta el oxígeno a enfermos, que acabaron empresas, trabajos y propiedades y endilga todas las responsabilidades al Estado Colombiano, pero eso sí, a ningún manifestante, como si no hubieran hecho nada destruir buses, estaciones de sistemas trasporte masivo al comité de paro no se les dijo nada.

La CIDH no me representa, porque si jugamos a ese juego la responsabilidad es toda del Estado y los manifestantes bien gracias empoderar a la izquierda al poder, para que nos hagan lo mismo como Venezuela, Nicaragua y Cuba “Frente a las protestas y manifestaciones, es muy fácil exigirle a los Estados y gobiernos todo tipo de responsabilidades, incluso de aquellas situaciones de las cuales no son responsables, es la doble moral de los entes multilaterales” LGCN

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