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Iván Cepeda: escabrosos papelones. Por: Eduardo Mackenzie

¿Por qué no le preguntan a Iván Cepeda cómo será el atentado del ELN contra Bogotá? ¿Por qué las autoridades no le preguntan qué puede decir él y hacer él para impedir ese atentado?

El senador comunista parece saber mucho del ELN. Él asegura que “el ELN ha crecido” pero que el culpable de eso es el gobierno del presidente Duque pues no quiere ceder ni negociar con esa banda.

Iván Cepeda admitió que durante un amplio periodo sirvió de “mediador” entre esa narco-guerrilla y el gobierno de JM Santos durante los arreglos en La Habana. La revista Semana descubrió otros detalles del asunto y reveló que Iván Cepeda había sido intermediario entre Santos y Nicolás Rodríguez, alias Gabino, antes de que éste huyera a Cuba. La pregunta es: ¿Cuándo cesaron los contactos de Cepeda con esa organización? Difícil saberlo pues el hombre sigue pasando recados, mensajes y sugerencias de esa banda a quien quiera escucharlo. Y las sigue pasando, sobre todo, al gobierno actual, de manera subliminal.

En sus textos y declaraciones a Caracol Radio y a Semana, Iván Cepeda insinúa, en efecto, que el gobierno de Iván Duque debe aceptar hacer un alto al fuego con el ELN y que así “las cosas serían diferentes”.

¿Quiere eso decir que si Duque acepta un “alto al fuego” los preparativos de un atentado en Bogotá, que ha detectado la inteligencia militar, serán suspendidos? ¿Qué sabe Iván Cepeda acerca de ese atentado en preparación?

Iván Cepeda, quien se niega a afirmar que la huida de Gabino fue una burla a Colombia, sigue siendo no un “facilitador” sino un vocero del ELN, como lo prueba él mismo. Su carta llena de insultos contra el actual comisionado de paz, Miguel Ceballos –por no ser un partidario de inclinarse ante el ELN–, es un indicio muy poderoso.

El distinguido jurista Iván Cepeda invoca el artículo 418 del código penal contra el comisionado de paz. Cepeda está furioso y quiere que la JEP o la Corte Suprema metan en la cárcel a Miguel Ceballos. Ese es el objetivo de la miserable carta del 21 de febrero. Porque Ceballos sigue exigiendo al gobierno de Cuba la expulsión de la isla y el envío en vuelo directo a Colombia de los jefes del ELN que están allá escondidos como ratas y que están preparando, con sus cómplices en Colombia, un horrible atentado, como lo reiteró, ayer 22 de febrero, la emisión La Noche de RCN (1), luego de cotejar informaciones con fuentes fidedignas.

Respaldado por el gobierno de Iván Duque y por amplios sectores de la opinión pública, Miguel Ceballos insiste: Cuba tiene la “enorme responsabilidad [de] ampliar la información sobre ese posible acto terrorista”. Ceballos se pregunta, además, en muy buena lógica, cómo es posible que el embajador de Cuba en Bogotá, expulsado de Estados Unidos por espionaje, que dice a medias en Bogotá lo que debería decir cabalmente, tenga “ese tipo de información [de un atentado narco-terrorista en preparación] en un país como Colombia donde operan grupos armados ilegales”.

La perversa respuesta de Iván Cepeda es pedirle a la JEP o a la CS que hagan algo para cerrarle la boca al incómodo comisionado de paz. Ceballos debería cuidarse: todo pedido del jefe mamerto a esas instancias es una orden.

Juan Esteban Silva, periodista de Semana, le preguntó a Cepeda qué fue lo que pasó y cómo llegó Gabino a Cuba. Para esquivar el punto, Cepeda lanzó una diatriba incoherente contra el comisionado de paz del presidente Duque.

Cepeda dice, sin embargo, que esas gestiones “se hicieron de manera absolutamente transparente” y legal. ¿Si fueron transparentes y legales por qué él está furioso porque esas actuaciones hayan sido reveladas? Curiosa “transparencia”. Cepeda se pregunta: “¿Cuál es el interés de ponerlas en cuestión?”. El interés es obvio: saber qué velas tiene Iván Cepeda en ese grave episodio del escape a Cuba de un terrorista que hoy está amenazando a Colombia con un atentado en Bogotá.

La “transparencia” no es una virtud del senador Cepeda. Durante los encuentros Farc/Santos en La Habana, Gabino no jugaba oficialmente papel alguno en ese proceso. Luego todo contacto entre Gabino y Cepeda fue clandestino pues la autorización que tenía Cepeda era respecto de las Farc y no del ELN.

¿“Transparente” un individuo que no le responde al juez que le pregunta si él destruyó el chat con Monsalve y otros mensajes que prueban la inocencia del ex presidente Álvaro Uribe?

En septiembre de 2017, Iván Cepeda fue objeto de otro escándalo como falso “mediador”. Allí también Cepeda repuso que su acto había sido “legal”. Gustavo Rugeles, director de El Expediente, había denunciado que Iván Cepeda se había reunido, en su oficina en el Congreso de la República, con el abogado de David Antonio Úsuga, alias Otoniel, el jefe del Clan del Golfo, una banda de narcotraficantes. Cepeda dio a entender que él tenía autorización del Presidente Santos para hacer esos contactos. La sorpresa fue grande cuando Isabel Cristina Jiménez Losada, Directora de Asuntos Legislativos de la Presidencia de la República, reveló, en junio de 2019, que la tal autorización jamás había existido.

Cuando Pía Wohlgemuth, de Semana, le dijo que él, Cepeda, fue “el intermediario entre Santos y Gabino”, según información dada por el embajador de Cuba en Colombia, Iván Cepeda se fue por las ramas y eludió de nuevo el tema: “Yo durante varios años, con la expresa autorización del gobierno [de Santos] fui facilitador de esos diálogos, e hice múltiples gestiones, no entre uno de ellos y el presidente sino entre la delegación que estaba en Quito y después en La Habana. Habían allí una serie de peticiones que fueron transmitidas al presidente [Santos]”. Y retomó su retahíla contra Ceballos.

Cepeda no explicó por qué el embajador de Cuba lo desnudó de esa manera, ni resolvió el punto de Santos y la huida de Gabino, jefe supremo del ELN, en toda seguridad a Cuba. Juan Esteban Silva insistió en la pregunta. Cepeda alegó: “No voy a entrar en ese juego” y volvió a sus imprecaciones contra Miguel Ceballos, Angelino Garzón y otras personas. Pero Silva insistió: “Cree usted que el gobierno de Santos no pasó por alto esos requisitos legales para que Gabino se desplazara a Cuba? ¿Según usted todo se hizo bajo la ley? ¿No hay irregularidad en estos viajes de Gabino a Cuba?”. Por tercera vez Cepeda evitó el tema: “Por supuesto, yo me limito a lo que se hizo en ese momento dentro de la legalidad.”

¿Dentro de la legalidad? Sabemos cuánta “legalidad” hubo en el episodio de alias Otoniel. La legalidad de Santos al darle ese permiso a Gabino ha sido cuestionada. Él no estaba autorizado por los poderes especiales a dar ese permiso. Ese permiso fue uno de los tantos actos ilegales que Santos cometió en el pretendido proceso de paz.

Cepeda lo sabe y por eso le sale corriendo a ese asunto. Sabe que él mismo estaba cometiendo un delito al participar en la operación de huida de un terrorista. Su mediación sirvió para que Gabino se refugiara en Cuba. Y éste ahora está preparando desde allá atentados contra Colombia. Por ese punto tanto JM Santos, como Iván Cepeda, deben ser investigados. Por mucho menos otros senadores que se reunieron con gentes en la ilegalidad bajo el supuesto de que estaban ayudando a un gobierno terminaron en la Picota. Iván Cepeda no puede ser la excepción.

El periodista de Semana terminó por decir: “Se quedaron varias preguntas en el aire”. Lo que quedó en el aire fueron las respuestas. Don Mamerto se las sabe todas y sabe deslizarse como un pez. ¿Hasta cuándo?

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