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Federico Gutiérrez abre una perspectiva alentadora. Por: Eduardo Mackenzie

Las elecciones de antier no definen del todo el panorama político colombiano pero sí abren una perspectiva. El terror que inspira en los colombianos una candidatura imperial del extremista Gustavo Petro perdió fuerza: esa coalición comunista, si bien  aumentó sus escaños en el Senado y en la Cámara de Representantes, no obtuvo la marea hegemonista que Petro esperaba. Por ese solo detalle, Petro ha sido uno de los frustrados de antier: sus previsiones no se cumplieron y el país le indicó que no está listo a comprar sus estrafalarias ideas. Le dijo que lo quiere ver, quizás, en la esfera parlamentaria, proponiendo y discutiendo leyes, pero no en el Palacio de Nariño. Pues en ese recinto se requiere un jefe del Ejecutivo capaz de ejecutar con brío y honradez programas realistas y eficaces para preservar el bien común, las libertades, el derecho, la soberanía nacional y para reanudar el crecimiento social y económico en todos los sectores.

Tiene razón el ex ministro Fernando Londoño Hoyos quien estima que Petro fue el gran derrotado. “El aspiraba a obtener entre 26 y 30 curules en el Senado y sólo llegó a tener 16”. Petro pretende ganar la presidencia de la República en la primera vuelta el 29 de mayo “pero los resultados de ayer indican que está muy lejos de ese sueño”.

El país no ha perdonado el pasado terrorista de Gustavo Petro y, además, su fracaso rotundo en la alcaldía de Bogotá y no confía en él para darle el honor de ocupar el solio de Bolívar. Antier, el electorado se anticipó y le dijo: trabaje en el Congreso pero sin una mayoría con la que pueda mangonear y asediar al ejecutivo y al país con sus cruzadas de violencia.

Lo de antier ofreció al ciudadano y a los actores políticos datos para trabajar la aritmética electoral, la que abordamos al sumar y restar votos y curules y al obtener porcentajes y fracciones.  Pero la cosa es mucho más compleja. Lo que cuenta ahora  es la lógica algebraica donde lo clave es escribir fórmulas, trabajar con cantidades conocidas o faltantes, o que pueden tomar valores diversos, y resolver ecuaciones. El escrutinio del domingo, que le ofrece a los partidos de centro-derecha la posibilidad de controlar por un margen estrecho el Senado,  dejó tanto datos objetivos como incógnitas que requieren del método algebraico para resolverlas en menos de 30 días para llegar a la gran convergencia patriótica que gane el poder en mayo.

El triunfo incuestionable de Federico Gutiérrez en la consulta interpartidista sirve para resolver la ecuación. Abre la posibilidad de reunir al inmenso país en torno a un nuevo líder democrático, de trayectoria política impecable y decidido a proteger a Colombia de una catástrofe rupturista y putino-madurista.

La actitud sobresaliente de Oscar Iván Zuluaga de renunciar a su candidatura para sumarse al campo del ex alcalde de Medellín, fue la otra buena noticia del lunes. Ese noble gesto, aprobado por el ex presidente Álvaro Uribe, mejora las condiciones de un trabajo político de convergencia, aglomeración y unidad electoral de individuos, partidos, grupos y tendencias diversas bajo una sola divisa: proteger a Colombia del caos y de la anarquía. Es la perspectiva que Federico Gutiérrez delineó antier al invitar a “construir un mejor país, liderando sobre todo las regiones en orden y con oportunidades” y enfatizando: “El orden lo garantizaremos con carácter, luchando contra la corrupción, fortaleciendo la seguridad y combatiendo las injusticias.” Y Concluyó: “Hoy demostramos que tenemos un pie en segunda vuelta”.

Sobre-dimensionado por las encuestadoras y por la prensa de izquierda, el bando petrista pone sobre la mesa sombríos desafíos.  La estrategia y la táctica del campo democrático (no hablo de dos o tres partidos sino de ellos y de muchos otros organismos militantes, y de ciudadanos sencillos y de personalidades políticas) para ganar la elección presidencial el 29 de mayo debe ser, entonces, la más hábil, audaz y fervorosa. Es la única vía para resguardar la democracia liberal-conservadora en Colombia y desbaratar la amenaza que encarna Petro y sus apoyos extranjeros.

La larga crisis del Centro Democrático, que desembocó este domingo en la fuerte pérdida de 26 curules en el Senado y la Cámara de Representantes, tiene ahora una posibilidad de remontar la pendiente y enmendar sus errores, gracias, en primer lugar, a la  decisión de Oscar Iván Zuluaga. El exministro uribista da un ejemplo de madurez y perspicacia frente al nuevo contexto creado por el triunfo de “Fico” y la votación equilibrada del domingo.

El Partido Conservador se lució al elegir tantos senadores como el Pacto Histórico, dos más que el CD. Pero esta última formación se destacó al hacer de la combativa senadora María Fernanda Cabal la mujer  “con más votación en el Congreso en la historia de Colombia” (196.865 votos), como dijo la prensa. Y al convertir a Miguel Uribe Turbay, cuya madre fue asesinada en enero de 1991 por secuestradores del Cartel de Medellín, en “el senador con mayor votación de Colombia” (223.167 votos).

Lo que está en juego si la izquierda gana la presidencia no es solo la destrucción de la economía y del nivel de vida de los colombianos sino algo mucho peor. La sombra de Putin, el mismo que está masacrando la población ucraniana con sus aviones y blindados, el que ha creado un éxodo de tres millones de personas y amenazado a Occidente con una guerra nuclear, planea también sobre nuestro continente. En Venezuela él dispone de bases, así como en Cuba y Nicaragua.  ¿Quién olvida que Daniel Ortega, uno de los pilares de Unasur, pidió la cooperación militar de Rusia para intimidar a Colombia en el Mar Caribe tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia de 2012 que mutiló una parte de las aguas territoriales de Colombia?

En Colombia pocos miran la tragedia de la heroica Ucrania, aunque tenemos, desgraciadamente, tres vecinos alfiles de Putin en la frontera y en el Mar Caribe. Hay, además, una quinta columna putiniana en nuestra tierra: una parte visible (el entramado mamerto) y otra invisible en otras esferas. ¿Para descolocar a Estados Unidos, Putin fomentará una agresión venezolana a Colombia?

¿Querrá el Partido Liberar embarcarse en una aventura desastrosa contra Colombia gracias a la alianza contra-natura que le propone Petro, para la acción en el Congreso y para la elección presidencial, ocultando éste ser un peón de Putin?  ¿César Gaviria se someterá a Petro y le abrirá ese abismo a Colombia?

La nueva corriente que dirigirá “Fico” debe oponerse como sea a esos planes de Petro.  Y de llegar al gobierno, la coalición patriótica podrá, en consecuencia, fortalecer la defensa militar y diplomática del país, sobre todo respecto a Estados Unidos y a la OTAN, desarrollar la industria militar y respaldar a la fuerza pública en todo el territorio, fuera de lo ya evocado por Federico Gutiérrez.

El día electoral de antier no estuvo exento de traspiés. La cantidad de tarjetones y de urnas, mostraron sus límites. El cierre de urnas a las 4 de la tarde alentó la abstención. Hubo trampas de seguidores petristas en algunas mesas de votación, dentro y fuera del país. Las quejas sobre la “desaparición” de tarjetones del Equipo por Colombia se acumulan en las redes sociales. La Registraduría, quien no ha respondido a los reclamos sobre el misterioso software de Indra, tendrá que rendir cuentas por todo eso. Para evitar que los escrutinios del 29 de mayo sean contestados no podemos aceptar que esos defectos y juegos maliciosos vuelvan levantar cabeza.

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