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Evolución cultural del militar al interior de los procesos institucionales. Por: Mayor R del Ejército, Nelson C. Ramos Martínez

La posibilidad de regular el comportamiento individual de los militares del Ejército, Armada y Fuerza Aérea de la Nación colombiana, han definido al interior de estas instituciones castrenses una serie de macroprocesos, procesos y procedimientos que concretan una estructura de indicadores que permiten verificar la eficiencia, eficacia y efectividad de sus acciones.

Es así, como se da paso de un enfoque tradicional a un enfoque por procesos para el mejoramiento continuo. En la primera se tenía una concepción vertical, entendida ésta como una forma inoportuna de autoritarismo, caracterizada por una escisión y separación entre las fuerzas donde sus departamentos se limitaban a cumplir con una lista de funciones; y la segunda, se mantiene una concepción de carácter horizontal donde se impregna una cierta igualdad entre los miembros de la fuerza pública, que permite la participación común y las actividades por procesos, conllevando cambios en la estructura, el clima y la cultura organizacional de las Fuerzas Militares.

Este enfoque de carácter horizontal, que podríamos afirmar que fue una decisión política de estrategia militar, estuvo presidida por factores determinantes como la voluntad política y la necesidad de una política de seguridad nacional, que transformó el desarrollo de las operaciones militares a principios del siglo XXI, permitiendo que surgiera el concepto de Operaciones Conjuntas para objetivos de alto valor (OAV), creándose los Comandos Conjuntos y las Fuerzas de Tarea Conjuntas que suscitaron una integración, una identidad e institucionalidad que contribuyeron a las operaciones militares más exitosas en Colombia.

De igual forma podemos decir que las Fuerzas Militares de Colombia han tenido un cambio cultural arraigado desde tiempos inmemoriales, que hicieron abandonar el concepto machista y misógino de sus instituciones; vemos lo que parecía una utopía en las noticias, a la primera mujer piloto de helicóptero Black Hawk (Capitán de la Fuerza Aérea María Alejandra Charry Guilombo), a la primera mujer comandante de un Batallón de Comando y Apoyo Logístico de Infantería de Marina No. 2 (Capitán de Corbeta Jenny Alexandra Camacho) o a la primera suboficial del Ejército (Cabo tercero Yuramnis Medina Chantaca), siendo certificada como la primera mujer maestra de asalto aéreo.

Estos cambios tan importantes de la cultura militar, dejan ver unas nuevas formas de conciencia que permiten la confianza en la mujer por su capacidad de planear, insertar y maniobrar ofensivas en primera línea. Y aunque todos estos cambios culturales parecieran estar dando sus frutos y marchando como un reloj suizo, debemos ser objetivos y enfocarnos en las excepciones cuando nos referimos a las actividades tendientes a garantizar e impulsar la investigación, modernización y desarrollo de las ciencias y tecnologías aplicables a la defensa, porque nuestras Fuerzas Militares, FFMM, han delegado esas responsabilidades a la población civil y a militares de países extranjeros del primer mundo.

El desarrollo, innovación y nuevas tecnologías para la defensa nacional deben ser un factor estratégico y diferenciador, que se caracterice por el avance en la digitalización. Se deben crear fuerzas de cooperación industrial, con una alta sinergia y colaboración de los países con sus empresas nacionales y extranjeras, con el fin de mejorar la investigación militar y la capacidad instalada para este propósito. Así mismo, la educación, para hacer más eficientes los estados mayores, requiere de un entrenamiento y una doctrina militar conjunta que se desarrolle desde los primeros grados militares; porque son ellos los que tienen una mayor responsabilidad durante la ejecución en el área de operaciones.

Debemos entender que la reducción de recursos para la educación y el desarrollo tecnológico, solo retrasa la visión de país, conllevando con esto la necesidad de adquirir a otros estados bienes y servicios a costos muy elevados. Cuando las Fuerzas Militares de Colombia empiecen a dejar esa ideología de «esperar a que los demás hagan» (en cuanto a innovación tecnológica se refiere) y no descuiden estos aspectos relevantes, podremos decir que se inició una verdadera revolución cultural al interior de los procesos institucionales y que empezamos a reconocer con gran orgullo los grandes avances que se dieron en la humanidad por la iniciativa de militares, que a pesar de ser de otras naciones, contribuyeron al desarrollo de inventos como: el telégrafo, la radio, el horno microondas, el teléfono, los satélites artificiales, los radares, el GPS, el internet, los simuladores y la realidad virtual, entre otros.

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