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En la primera línea de batalla. Por: Luis A. Vanegas Espinosa

Hasta hoy se reconoce la sacrificada labor del gremio de sanidad y sus diferentes áreas, pero también hoy son rechazados al igual que el soldado por culpa de su profesión, muchos con ignorancia los evitan y hasta les insultan, estos médicos, enfermeras, militares y policías, están en la primera línea de batalla contra esta nueva amenaza, y Colombia clama porque ellos actúen con contundencia y den todo de sí, incluso hasta su vida en beneficio de todo un país.

La pregunta sin resolver seria: ¿Acaso entienden los colombianos este gran sacrificio?

Con indiferencia e hipocresía, pero con un marcado interés se destacan las épocas electorales donde políticos que alaban y exaltan a militares y policías por su sacrificada labor solo para que les aporten el voto de sus familias, pero pasa la convulsionada y agitada época electoral y son olvidados. Las promesas no cumplidas y si fuere el caso en un futuro no lejano juzgados por estos políticos de turno, se usa como bandera la designación de héroes de la Patria por aquellos mercaderes de la dignidad del soldado: del que se está abusando por la condición de no deliberantes a un reclamo justo, pues éste solo se exige algo que ya fue aprobado, y mientras tanto se continúa con la injusticia a quien ofrendó los mejores años de su vida por una Nación que lo olvida y lo relega.

Luis A. Vanegas Espinosa
CR. Retirado Ejército Nacional

Actualmente y ante la crisis por el Covid-19 , el gobierno dispuso que en algunas instalaciones militares fueran habilitadas como hospitales de campaña para atender infectados por la pandemia, poniendo en riesgo la vida de los soldados que permanecen acantonados en estas unidades y de las familias que residen en las viviendas fiscales; riesgo que puede ser minimizado si se dispone de otras instalaciones, como las que están a cargo de la dirección de estupefacientes, decomisadas en operaciones contra el narcotráfico, entre otras.

Hoy nuestro Ejército y en general las Fuerzas Militares y de Policía, están haciendo algo grandioso, digno y ejemplarizante, llevando ese tan anhelado consuelo y alivio a los ciudadanos a los lugares más apartados y recónditos de toda nuestra geografía, cumpliendo no solo con el mandato constitucional, sino resaltando de esa manera los valores ancestrales como el legado del Ejército patriota hace ya más de 200 años: velar por el bienestar de cada ciudadano, haciendo de esta Nación un territorio prospero.

Acciones como las que realiza el hospital militar día a día (hoy más que nunca son prueba de ello), Colombia ha visto al soldado apoyando al pueblo, desde la atención de desastres: como la ocurrida en la tragedia de Armero o en Tumaco, entre otras; soldados que dictan clases en escuelas rurales por que el difícil acceso no permite el ingreso a docentes en regiones apartadas; también llevando agua a poblaciones mediante la excavación de pozos profundos, instalando puentes para acercar comunidades, haciendo más fácil el desarrollo de éstas (aunque en algunas ocasiones en préstamo de estos a gobiernos locales o departamentales como solución temporal, y en apoyo a las comunidades, mientras estos dan solución definitiva a tal necesidad). Son esos soldados, los héroes que evacuan permanentemente a los ciudadanos gravemente afectados por enfermedades en las veredas y corregimientos alejados de cascos urbanos.

Son esos mismos soldados, los que prefieren compartir sus alimentos, raciones de campaña y hasta su abrigo con los más necesitados en esa la otra Colombia: la que, desde el bullicio de la ciudad, negamos reconocer que necesita de ese apoyo, y que hoy a través de las Fuerzas Militares se hace visible, donde los soldados siguen ayudando, apoyando y entregando lo mejor de sí para salir de esta gran encrucijada como una Nación fortalecida.

Nuestros médicos, enfermeras y en general nuestro sistema de salud, hoy está siendo reconocido por su labor ante esta crisis humanitaria que agobia a la población entera, hoy sí son héroes al igual que los soldados, pero a todos ellos, al final del día son olvidados por la nación, y como siempre terminan siendo exaltados en los momentos de gloria y sacrificio, pero una vez resuelta la crisis o el dilema, ninguno es héroe porque según algunos mal intencionados, fue la profesión que escogieron, olvidando que son mal pagos, mal atendidos e incluso censurados y terminan siendo desconocidos por esa sociedad a la que se entregan todo con el único ánimo de servir, por esto nuestros héroes también son los médicos y en general todo aquel integrante de nuestro sistema de salud dispuestos para combatir la pandemia del Covid-19.

Hoy más que nunca es honroso y digno destacar la labor de nuestras Fuerzas Militares y de Policía; ayer hoy y siempre, se puede reafirmar que sobre cada uno de los soldados de esta gran Nación se construye la verdadera democracia, y no la de retórica y demagogia que surge entre la necesidad del político de turno.

¿Quiénes mantuvieron de pie esta nación tras los hechos del 9 de abril de 1948?, ¿quiénes estuvieron soportando el inclemente clima y rigor de la guerra en Corea?, ¿Quiénes debieron asumir y hacerle frente a las atrocidades de los grupos subversivos desde 1963?, acaso ¿quiénes estuvieron enfrentado terroristas el 6 de noviembre de 1985 ante la toma del palacio de justicia?, ¿quiénes han soportado la indiferencia de un pueblo indolente que solo lanza vivas y aplausos en las victorias y que se olvida de los dolores físicos y los del alma?; acaso ¿no son los soldados y policías de tierra mar y aire que lloran, ríen y sienten como seres humanos con sus aciertos y errores, pero que a diferencia del ciudadano del común, ellos deben seguir adelante ante la adversidad sea cual sea, poniendo el pecho, no solo a las balas sino a los reproches, indiferencias , odios y críticas de aquellos que no son capaces de asumir el más grande de los retos de todo ciudadano, el de dar la vida por su nación?.

¿Qué ciudadano del común se atrevería a tal hazaña como muestra de entrega y desinterés?, y si bien en su momento la estrategia de seguridad democrática del gobierno del doctor Álvaro Uribe Vélez forjó una Colombia mejor, quienes fueron los que se sacrificaron como nadie para lograr este cometido más que ningún otro patriota, ¿algún colombiano hoy puede decir que este sacrificio fue efímero o fue en vano? ¿Acaso alguien vio políticos de cualquier ideología enfrentando el conflicto con arrojo hidalguía coraje y valentía como solo lo han hecho los soldados de Colombia?; no fueron estos nuestros soldados los que llegaron hasta las guaridas de los mas tenebrosos cabecillas como Raúl Reyes, Alfonso Cano, Víctor julio Suarez (alias el mono jojoy), entre otros criminales.

Es indiscutible que el profesionalismo de las Fuerzas Militares ha hecho grande esta nación, es hora que Colombia entienda, que nuevamente las ha de reconocer y poner en el más alto de los pedestales por el arrojo, el tesón, el sacrificio y la entrega que hacen esos hombres y mujeres a lo largo y ancho del territorio nacional, que día a día siguen cubriendo de gloria y de una historia salpicada con la sangre de héroes que ofrendan la vida por su patria, sin más interés que el amor que los embarga; que no merecen ni por un instante ser tratados como ciudadanos de segunda, todo lo contario por su amor y por su honor merecen lo mejor que esta nación le pueda ofrecer al más digno de sus hijos: Al Soldado y Policía, porque él siempre estará dispuesto a estar en la primera línea de batalla.

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