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El sindicalismo debe volver a sus fuentes. Por: Ariel Peña

Desde la aparición de los primeros sindicatos en el mundo hace más de 200 años, su principal característica fue la independencia frente a gobiernos y patronos, algo que es un legado histórico que con muchas dificultades se ha conservado hasta nuestros días, a pesar de que en las dictaduras comunistas las organizaciones obreras se convierten en apéndices de esos regímenes con la narrativa de que el pueblo es el que está en poder(pueblo es un término muy genérico), no obstante  esas dificultades y  confusiones se ha mantenido la autonomía sindical en la mayoría de los países.

También,   demostraciones  más vehemente de la autonomía sindical se produjeron en las  dos primeras Internacionales de los trabajadores en el siglo XlX y parte del XX, en donde hubo un repudio contundente a los sofismas estatistas y burocráticos del marxismo, que consideraba que los obreros se debían comportar como un rebaño, obedeciendo a la vanguardia lucida del partido, que tenía que dar las orientaciones, puesto que las organizaciones de los trabajadores eran apenas instrumentos para la revolución y el socialismo, de ahí fue que el genocida ruso de Lenin montó su “Internacional” de bolsillo en 1918, contradiciendo los principios medulares sobre la lucha constante del movimiento de los trabajadores.

Sin embargo en Colombia frente al gobierno de Gustavo Petro, algunos dirigentes sindicales, prácticamente han renunciado a las luchas reivindicativas, porque  consideran  que el poder ya está en manos de los trabajadores y de los sectores populares, lo que acabaría con la Contratación Colectiva y  con  las diferentes luchas que tienen que dar  las organizaciones obreras en su lugar de trabajo o en las calles, afortunadamente los dirigentes que proclaman semejante exabrupto son una minoría.

El sindicalismo por su independencia, no puede ser ni gobierno ni oposición, dado que no es un partido político, en atención a lo cual tiene que haber un distanciamiento categórico, entre el sindicalismo que defiende como valores a   la libertad y a la democracia  y el marxismo o comunismo totalitario que es fuente de delirio y adocenamiento.

A los  integrantes del marxismo leninismo, les debería dar vergüenza hablar  acerca de que la ideología de los trabajadores es el comunismo, recordando nuevamente que los más  connotados lideres  libertarios del siglo XlX le propinaron una humillante derrota conceptual e ideológica a Karl  Marx, quien pretendía mediante el Estado crear una esclavitud política en contra de los obreros,  de ahí que el marxismo fue definido por los anarquistas como una patraña burocrática de engaño al proletariado,  que se fundamentaba en el   absolutismo y la crueldad.

Marx  con sus  dogmas, buscaba que el Estado fuera un especie de yugo bienhechor,  para los trabajadores, por eso el cuento  de que el marxismo es  la doctrina que deben  de seguir los obreros  es  un embuste, ya que la historia así lo ha demostrado, porque  además con los dogmas de Marx  se  han montado  dictaduras oprobiosas como las de Pol Pot, Stalin, Lenin, Mao Zedong, Kim il sung, Ho Chig Minh y Fidel Castro que le han regalado a la humanidad  alrededor de 150 millones de asesinatos que comenzaron con el  golpe bolchevique en Rusia hace 105 años, amén de la creación de  monarquías como la Norcorea.

Al marxismo en toda su historia no le ha interesado el bienestar de las masas, porque lo que pretende  es  mantener y reproducir la miseria como condición necesaria para que  el Estado comunista represivo y burocrático perdure eternamente,

La justeza de  las luchas sociales, que deben de ser lideradas por los sindicatos, especialmente, se tiene que basar en la solidaridad  rechazando a grupos  marxistas leninistas,  debido a que estos grupos  buscan  utilizar la protesta para desarrollar  sus aviesos planes, pues como seguidores del adefesio comunista  pretenden  tener a obreros,  afrodecendientes, indígenas y campesinos como  herramientas para satisfacer sus apetitos; subrayando que el comunismo totalitario ha sido el peor enemigo de las naciones, desde que existe.

Hay  que reiterar que  Fidel Castro junto a  Lula da Silva, crearon en 1990 el Foro de Sao Paulo, después de la caída del muro de Berlín, para llevar a la región a ser manejada por  gobiernos de corte neomarxista o socialismo del siglo XXl, reciclando de la basura de la historia al comunismo totalitario, conociendo desde luego el  atraso ideológico de la región, buscando  entre otras cosas  ganar  a organizaciones sindicales y sociales, por eso hay que dar  respuesta a esa trampa  que  ha conseguido tomarse varios  gobiernos en países de Latinoamérica.

El cristianismo católico ha sabido responder a los desafíos que de manera abyecta a impulsado el comunismo totalitario en el movimiento de los trabajadores, comenzando por el papa León Xlll quien el 15 de mayo de 1891, promulgó  la encíclica Rerum Novarum, fundamento de la dignidad  de los trabajadores, en ella se muestra el carácter social de la Iglesia, al apoyar incondicionalmente a los sindicatos, rechazando la acumulación desmedida de capital y repudiando la perfidia   del comunismo totalitario, evidenciándose que la Doctrina Social de la Iglesia está en las antípodas de la astuta Teología de la Liberación.

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