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¿Cómo se defiende una democracia? Por: Luis Gabriel Carrillo

“No necesitamos dioses ni mesías para defender la democracia, son los ciudadanos lo único que se necesita” LGCN

La democracia como lo dijo Abraham Lincoln “es el poder del pueblo, para el pueblo y por el pueblo” la mejor definición que existe, un gobierno al cual no le podemos pedir que sea perfecto, ni infalible, donde se supone que en principio a quienes elegimos los podemos controlar y que el abuso del poder debería ser condenado con la mayor pena, pues “Quien traiciona al pueblo y la democracia debería estar en una zona fantasmal de la cual jamás pudiera regresar.” LGCN

Vivimos quejándonos todos los días del poder, de los políticos, la democracia, de sus instituciones, de la falta de justicia, igualdad y libertad, nos aburrimos de nuestros gobernantes y maldecimos algunos por haberlos elegido sea presidentes, congresistas, diputados, concejales, alcaldes y gobernadores, mientras otros extrañan al derrotado, aunque se van dando cuenta con el paso del tiempo que no era la persona en que creían, pues igual los defraudó.

Lo bueno de no ser nada ni nadie en el ámbito político, ser un ciudadano como ustedes del común, de tener la misma sangre roja que les corre por las venas, que no tiene aspiraciones políticas, que deja la zona de confort, de comodidad y a veces de cobardía que tenemos muchos, de no pertenecer a roscas, es que hay formas de defender nuestra democracia y la democracia del vecino. No precisamente como unos que incentivan la amenaza, la zozobra y la violencia, a punta de piedra, saqueos, grafitis en las paredes, en dañar la propiedad ajena, sino en actos que generen conciencia, el sentido común, la razón, el amor por una nación y una bandera.

¿Cómo se defiende una democracia? Una pregunta que como diría Carl Sagan tiene una respuesta abrumadora:

  • Valorando lo que tienes, defendiendo lo que consigues y protegiendo a tus semejantes de la injusticia, la impunidad, el abuso, el oscurantismo traído por políticos y medios de comunicación.
  • Con argumentos llenos de razón, vehemencia y valentía, todos tenemos algo que decir, o no decir, o callar. En una democracia no demos por sentado el silencio, pues la voz de los ciudadanos es una luz entre la niebla, la sombra y la oscuridad” LGCN
  • Reclamando, reivindicando nuestros derechos, exigiendo que los existentes se cumplan no con violencia, hay armas más poderosas que destruir lo que nos cuesta y que al final toca sacarlos de los impuestos, agotar hasta el último cartucho de acciones, demandas, denuncias.
  • La vía armada es la última opción, jamás la primera, no votemos por el abismo o la caneca, tantos años de logros, derechos y conquistas de la democracia, por el deseo de levantarse, pues no todos están dispuestos, ni todos los acompañarán. “Frente a la tiranía de políticos y criminales la lucha armada debe ser la última opción, no la primera” LGCN.
  • Nunca olvidar la historia de las guerras propias y ajenas, las vidas que se perdieron por culpa de los conflictos internos y externos, nuestras pérdidas en razón del terrorismo, la intolerancia y el narcotráfico, quien olvida su historia tiende a repetirla.
  • Inculcar valores, no odios, decir la verdad así tengamos que pagar un precio muy alto, ser justos así sean injustos con los ciudadanos, la venganza tarde o temprano te consumirá como un cáncer, pero si la justicia falla hay que recordarle su puesto o tendremos que volver a la primera justicia, la retribución, la retaliación y el desquite.
  • Nunca subestimes a los enemigos de la democracia, ni dos guerras mundiales han eliminado el hedor de la corrupción, la dictadura y la tiranía, “la democracia juega todos los días ajedrez con aquellos que quieren que caiga.” LGCN
  • Si nos llenamos de miedo, de temor, de conformidad, de comodidad, de cobardía, de resignación, de rendición e indiferencia, quien quiera destrozar la democracia ganará la partida sin haber entablado la primera batalla y les entregaremos más que nuestros derechos, les entregaremos nuestra alma para ponernos las cadenas de esclavos.
  • La vida, la libertad de expresión, opinión, pensamiento, de prensa, la propiedad privada, la intimidad, la justicia, la igualdad, entre tantos derechos humanos o de los ciudadanos son pilares que se deben defender a muerte, pero viene con una contraprestación, la responsabilidad social de no abusar de nuestros derechos y no imponernos sobre los demás.
  • Los principios y valores no se negocian, esas convicciones que nos genera el carácter, la experiencia y la vivencia, pueden cambiar, mejorar, actualizarse, pero jamás ir en contra de la esencia democrática.
  • Las reglas de juego de la democracia sólo pueden cambiar para beneficiar a los ciudadanos, eliminando cualquier parcialidad y favoritismo, respondes por tus acciones y omisiones.
  • La democracia no es perfecta, son los hombres y mujeres los que logran que sea magnífica, que nunca sea un eco, sombra o fantasma, prometer es muy fácil, cumplir es lo difícil, ese balance es lo que diferencia a estadistas de populistas.
  • Ninguna ley está por encima de la justicia, la libertad e igualdad no la puede lesionar por omisión o acción, los ciudadanos deben respetar la ley, pero más allá los derechos de otros y la supervivencia de la democracia depende de un balance entre logros y sacrificios. “Una Democracia deja de serlo, cuando la justicia es un juego en la cual el poderoso la esquiva, el corrupto la somete y el pueblo padece la condena” LGCN
  • La seguridad de los ciudadanos jamás puede ir en contravía de la libertad y la libertad no puede afectar la seguridad. Un balance que debe fluir y mantenerse a cualquier costo.

La conclusión es a la vez permanente y efímera, defendamos la democracia, resistamos a los abusos de quienes la quieren pervertir, no claudiquemos porque los políticos o los que nos gobiernan parecen más fuertes, siempre el pueblo numéricamente es más y finalmente no creas en mesías, salvadores, ni dioses, “La democracia no es para instalar o mantener mesías en el poder” LGCN pues nadie puede cambiar las cosas de un día para otro, y menos perpetuándose en el poder. “Ninguna ideología o creencia está por encima de nuestros derechos, y mucho menos de la democracia” LGCN

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