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Colombia avanza en los métodos para tratar aguas residuales

La Universidad Antonio Nariño desarrolló un método que combina corriente eléctrica con reacciones químicas para descomponer las moléculas más complejas y resistentes hasta convertirlas en moléculas muy simples que no generan efectos nocivos.

Las consecuencias de no aplicar tratamientos al líquido o hacerlo de manera inadecuada, puede traer como consecuencia efectos que pueden ir desde generar resistencia de los microorganismos a los tratamientos médicos, desordenes hormonales y efectos fisiológicos, entre otros.

Barranquilla, 15 de junio de 2021.- Una de las grandes preocupaciones a nivel mundial es proteger uno de los recursos más importantes en el mundo: el agua. Un análisis de la ONU detalla que la mitad de la población mundial podría quedarse sin el líquido en un estado potable para el 2050, por lo cual se siguen haciendo llamados constantes para su adecuada preservación.

En ese proceso de cuidado, hay un punto importante y es el tratamiento de aguas residuales. Hay que entender que, según la Unesco, el 80% de este tipo de aguas retornan a los ecosistemas sin ser tratadas o reutilizadas, convirtiéndose en un gran problema para el cuidado de los recursos hídricos.

Al respecto, el director del Centro de investigación en Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Antonio Nariño, Andrés Ignacio Hernández, explicó que estas son cualquier tipo de agua cuya calidad se ve afectada negativamente por influencia del hombre. Las aguas residuales son eventualmente vertidas a los ríos y lagos que luego llegan al mar, por lo que tienen la capacidad de afectar la calidad del agua de todos los que se alimentan por medio de un río aguas abajo, eso conlleva a la afectación de la salud y de todos los ecosistemas. 

“Los efectos de aguas abajo son acumulativos, es decir, se aglomera la contaminación de todos los vertimientos. Cuando se analiza el total de estos en el curso de un río, se entiende que al final de su recorrido el efecto puede ser devastador”, señaló el docente de la UAN.

De esos problemas nace la necesidad de tratar las aguas residuales, donde todas las personas tienen un rol en este proceso de preservación del recurso. Los problemas derivados de la contaminación pueden ser muy amplios tanto para el medio ambiente como para las personas y las consecuencias imprevisibles. En el caso de la contaminación por medicamentos, los efectos pueden ir desde generar resistencia de los microorganismos a los tratamientos médicos, desordenes hormonales, efectos fisiológicos aún sin identificar y muchos más, eso sin contar con posibles afectaciones a la biodiversidad y al equilibrio de un sin número de ecosistemas.

Desde el punto de vista práctico, la salud y de -forma indirecta- la misma economía se ven afectadas, trayendo consecuencias irreversibles y que no se pueden prever ni controlar.

“No tratar las aguas residuales puede tener todo un rango de efectos, que van desde la propagación de enfermedades hasta volver las aguas completamente no potables. Incluso, tratadas, pero no en forma adecuada, los resultados pueden ser variados y en muchos casos impredecibles. No sabemos con precisión los efectos fisiológicos de muchos de los nuevos contaminantes que los tratamientos tradicionales no pueden eliminar”, precisó Hernández.

Innovación para el tratamiento

La Universidad Antonio Nariño desarrolló un proceso para el tratamiento de aguas residuales, este método combina corriente eléctrica con reacciones químicas y que permiten descomponer las moléculas más complejas y resistentes, hasta convertirlas en moléculas muy simples que no generan efectos nocivos, o incluso hasta llegar a descomponerlas en sus elementos constitutivos.

En este desarrollo, la Universidad recibió la patente, lo que se convierte en un complemento al tratamiento tradicional de las aguas residuales. La gran ventaja de esta patente radica en su capacidad para eliminar contaminantes que otros métodos no pueden hacer, con una alta eficiencia y lo que reduce los costos del proceso, por ejemplo, puede utilizar materiales de desperdicio como el hierro reciclado en lugar de reactivos muy costosos para su aplicación.

“Una vez el agua sea tratada con este nuevo proceso, estará completamente libre de elementos tóxicos y quedará como si nunca hubiese sido afectada por el ser humano y libre de microorganismos que puedan ser dañinos para nosotros o para otros seres vivos”, concluyó el director del centro de investigación.

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