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Bogotá: ¿Por qué estamos cómo estamos? Por: José Félix Lafaurie

11 de agosto. Barrio Ciudad Berna. El policía Humberto Sabogal, de 42 años, muere asesinado y el país entero lo llora, mientras los medios lo convierten en “rating”, los políticos dan declaraciones y la alcaldesa dice que, ahora sí, será implacable con los delincuentes.

Pero de sus hijos, Juan, de 10 años y David de ocho, nadie se acuerda. Muy pronto, Humberto también será olvidado, porque es amnésica la memoria colectiva. Ya olvidó a Edwin, de 24, asesinado en marzo de 2021, y a todos los policías que han caído o han sido heridos en todo el país por vándalos y delincuentes de todas las calañas.

Los 23 cadetes asesinados en enero de 2019 ya son un recuerdo lejano, después del rating, las declaraciones de siempre y las promesas de la jefa de policía. Solo queda el dolor de sus familias.

3 de agosto. Estadio El Campín. Edison, de 26 años, es brutalmente golpeado. Días después, uno de los agresores ¡se entrega y confiesa!, pero es dejado libre, porque ¡no había orden de captura! Días más tarde es recapturado, pero porque, en noviembre de 2020, había hecho lo mismo y, como no aceptó cargos, muy pronto estará libre.

7 de agosto. Barrio Santafé. Una humilde vendedora de empanadas es asesinada y su hija se encuentra en UCI. Días antes un delincuente venezolano, puñal en mano, les robó el celular; la policía lo captura y ellas tienen el civismo –¿ingenuidad?– de presentar la denuncia. El sujeto dura unos días en la cárcel y sale derecho a cobrar venganza.

10 de agosto. Localidad de Suba. Vándalos de la primera línea atacan el CAI Jaboque; tres son capturados en flagrancia y, dizque arrepentidos, confiesan que alguien -no saben quién- pagaba entre 30 y 70 mil pesos por ese “trabajo”. Fin de la historia: una Juez los deja libres porque “era su primera vez”. Con esa señal, no dudo que habrá una segunda.

Ese día, tres policías fueron lesionados, dos buses vandalizados y una motocicleta incinerada. Horas antes del caos anunciado, la Personería reportaba que “En Portal Suba manifestantes continúan la protesta pacífica. Actualmente, se encuentra bloqueada la Avenida Ciudad de Cali…”. Por eso estamos como estamos. Todavía piensan que bloquear es “pacífico”, que deben proteger los derechos de los bloqueadores contra el ESMAD, cuya obligación es desbloquear para garantizar los derechos de las mayorías…, todavía piensan que los de la Primera Línea son buenos muchachos.

Estamos como estamos, porque la alcaldesa dijo que ella sí iba a ser la jefe de la Policía, pero lo que ha hecho es justificar a los “pelaos de su corazón” y hasta prestarles predios para entrenarse en vandalismo, con la dotación del senador Bolívar.

Estamos como estamos, porque se necesita justicia de verdad y un revolcón en el sistema carcelario. La Policía ha logrado 17.000 capturas, más de 2.400 de extranjeros, pero el 80% está libre. Solo 500 pisaron la cárcel y no todos se quedaron.

Estamos como estamos, porque la alcaldesa dice necesitar 10.000 policías más y le tocó conformarse con 1.500. La Policía hace su tarea, pero lo urgente es más inteligencia, para saber quién paga los 70.000 pesos, para acorralar a las bandas del microtráfico que alquilan su violencia y, además de Bolívar, financian, organizan y entrenan a la Primera Línea.

Estamos como estamos, porque lo que se necesita, por encima de todo, para garantizar la seguridad y salvar a Bogotá, es recuperar el imperio de la Ley y el principio de autoridad…y eso, se le refundió a Claudia López hace rato.

@jflafaurie

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