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Corrupción inaceptable. Por: Rafael Sánchez anillo

rafael-sanchezgustavo-moreno¿Cuál será el pensamiento de un ciudadano al momento de votar por alguno de los candidatos en las próximas elecciones  a Senado, Cámara, Presidente y Vicepresidente de la República, ante lo que se descubre cada día por la corrupción en todos los escenarios en los poderes: ejecutivos, legislativo y judicial?. Es la gran pregunta que se hace  los millones de hogares colombianos y familias que residen en el exterior. Muchos sienten vergüenza de tener una clase política tan contaminada y desprestigiada, pero lo más sorprendente es que se presentan ante la sociedad como si los ciudadanos están en la obligación de aceptarlos y aplaudirlos, como los prohombres modelos de esta sociedad, con auténtica ética y dignidad ; teniendo en cuenta, que se ha invertido en nuestra sociedad, el concepto de ética y valores, los ciudadanos eligen el que más represente maquinarias políticas, corrupción, investigaciones, mermelada, mayor poder económico y político, sin importarle las consecuencias de corrupción, descomposición e injusticia social.

En este contexto político nacional, impactara el proceso electoral 2018 y se evidencia un gran rechazo a la clase política que nos gobierna y puede incluso presentarse una abstención superior al 60% de las últimas elecciones, ante   el pesimismo, la polarización y la decepción  de los ciudadanos, por los escándalos  presentados diariamente por corrupción e injusticias, tales como: las capturas del fiscal anticorrupción Gustavo Moreno, los carteles de jueces y fiscales a sueldo que han capturado este año, y del secretario de Seguridad de Medellín, por supuestos vínculos con bandas criminales, sumado al destape del lamentable episodio de Odebrecht en las campañas presidenciales, y de otros casos, como la corrupción en  Reficar, los aportes y corrupción política en Canal Isabel II, en donde se avecina una investigación desarrollada por la Fiscalía de España y Colombia, por el caso de la triple A, percepción generalizada  que la corrupción se institucionalizo en Colombia en todas las esferas, desde presidente, vicepresidente, magistrado de las altas cortes como el caso Pretelt Chaljud o los carruseles de pensiones y nombramientos, finalizando con los  entes  de control del país y policía nacional.

Esto sucede a todos los niveles: el sector Justicia, el gobierno nacional y los gobiernos locales. Pero la corrupción no es solo política, todos día a día vemos pequeños casos de corrupción y acciones en las cuales prevalece el interés privado sobre el público. Y por otro lado, el capitalismo transnacional con sus prácticas de cohecho, el soborno, el tráfico de influencias, el uso de información privilegiada, las falsedades en la financiación de campañas impuesta por Odebrecht a nivel internacional.

Nos queda una gran tarea a los colombianos, lo primero rechazar tajante mente la institucionalización de la corrupción en todas las instancias del Estado, segundo, revisar el modelo educativo en la sociedad colombiana, ya que es posible que el sistema de la pedagogía tradicional implantada sea a propósito para mantener una sociedad esclavizada y entregada a los poderosos, tercero, proponer un modelo de sociedad critica desde formación ética y autónoma del ciudadano para transformar nuestra sociedad en crisis, y poder convertir  a Colombia en una nación con justicia social, libertad y equidad. Debemos combatir la corrupción, pero dentro del estricto respeto del Estado de derecho, que ha sido históricamente, con la separación de poderes y los controles mutuos, uno de los mejores antídotos contra la corrupción; sin olvidar, que el nuevo acuerdos de paz es el inicio de un proceso de construir un país desde la justicia social.

Cualquier aporte o critica, enviar a : rafaelsanchezanillo@hotmail.com

11 julio, 2017

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